*Donde que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está presto para acoger sus enseñanzas se abren de par en par*. Así mismo:
*Cuando el oído es capaz de oír, en tal caso vienen los labios ha de llenarlo de sabiduría*. *Por ello: Los labios de la sabiduría permanecerán cerrados, salvo para el oído capaz de entender*. El kibalion.

 

 

 

 

"La vita é questa cerca lunga tra gente smemorata"
 

Unos viajeros me contaron que en las tierras de Urs al-Yaman, existe un cabo llamado "de las ágatas", donde las arenas están formadas por estas gemas. En este Cabo de las Ágatas había un jardín maravilloso dónde se cultivaban todas las rosas del mundo, incluso algunas jamás vistas por el hombre. Parecían formadas por las sedas multicolores de los telares de Bayyana. Al amanecer, el jardín refulgía como la corona de un rey. Su brillo y su luz llegaban a todas las tierras de al-Andalus y más allá. En la noche, su perfume conducía a los caminantes por rutas seguras.
Un día entre los días que el Misericordioso concede a sus gentes, un peregrino, atraído por la fama de este prodigio, llegó hasta las siete murallas concéntricas tras de las cuales se encontraba el jardín. Anduvo y anduvo alrededor buscando la puerta, pero no sucedió como en esas historias mágicas dónde la maravilla es la ausencia de cualquier puerta, aquí sucedía todo al contrario: Muhyiddin, que por este nombre se conocía al visitante, encontró cien mil puertas con cien mil llaves cada una, a las que había que dar cien mil vueltas, y solo una de las puertas y una sola llave abría el camino hacia el lugar deseado.
 

Dándose cuenta de las dificultades que se le presentaban, Muhyiddin comprendió que no tendría tiempo para ir probando llave tras llave y sentándose en el suelo bajo un árbol, se puso a reflexionar en el sentido de estas excelentes palabras: "A menudo caen sobre ti las tinieblas, para hacerte conocer el valor de las gracias con que Dios te favorece". No obstante, después de un gran rato de escudriñar sus más íntimos pensamientos, se sintió tan desesperado que, sin darse cuenta, exclamó en voz muy alta:
-¡Es Él quien envía los vientos que anuncian Su Misericordia...!
En cuanto pronunció estas palabras, otra voz le respondió desde detrás de los altos muros:
-¿Quién eres y qué quieres?
Súbitamente, Muhyiddin sintió que se le ensanchaba el corazón y renacía su esperanza.
-Soy un extranjero, un transeúnte, y he venido a estas murallas preso de una pasión insensata que se apodera del corazón. Me siento incapaz de dar nombre al objeto de mi amor. Es un deseo angustioso, una subyugación que me impide comer y dormir. No consigo determinar en quién y por qué ha levantado mi corazón su morada. -Contestó en el límite de la felicidad.
 

Un largo silencio siguió a las palabras del peregrino, ningún sonido llegó, solo el viento y el rumor de las olas. El olor a salitre y algas le invadían. Pasaron muchas horas y el sol comenzaba a declinar cuando una de las puertas que se encontraban más cerca de Muhyiddin se abrió despacio. Un anciano vestido de verde se asomó y le hizo señas para que se acercara:
-¡Ven! Acércate un momento...
Muhyiddin se levantó del suelo y, arreglándose las ropas, despacio, fue acercándose hasta donde estaba el guardián; éste tapaba de tal modo la puerta que por muchos intentos que hizo el peregrino para poder vislumbrar lo que se encontraba más allá, no pudo ver nada.
-Acércate. ¿Eres un hombre sincero? –preguntó el viejo custodio.
-Sí, lo soy.-Contestó Muhyiddin.
-Bien. Necesitas cinco cosas para entrar por esta puerta, si las tienes, te daré paso; si no las tienes pero quieres conseguirlas te daré paso cuando las traigas, pero si ni las tienes ni las consigues, no entrarás nunca...¿lo ves justo?.
-Es justo. Puesto que el jardín es tuyo, tú pones las reglas.
-Esas cinco cosas son: abandono, certeza, resolución, sinceridad y paciencia. Yo mismo he visto que cuatro de ellas las tienes pero no sé si posees la quinta.
Y diciendo esto cerró con un portazo las esperanzas de Muhyiddin. Este sonrió para sí: "Algo he conseguido. Esta es la puerta. El jardinero me ha abierto y ha hablado conmigo. He podido aspirar la intensa fragancia de lo que hay dentro. Tal vez la próxima vez me deje entrar, y si no pudiera entrar, me daré por afortunado con haber aspirado tan deliciosos perfumes". Y con estos pensamientos volvió a sentarse debajo del árbol, mirando el horizonte cómo cambiaba de color continuamente. No se movió de allí y vio pasar amaneceres y ocasos, tormentas y bonanzas. Cambiaron las dunas muchas veces de lugar. Vinieron y se fueron las aves en sus migraciones. La tierra de las ágatas cambió muchas veces de forma, pero él no se movió. Un veintisiete de junio de 1199, al amanecer, la puerta volvió a abrirse.
-¡Eh tú!
Muhyiddin levantó la cabeza que tenía apoyada en las rodillas y vio la puerta abierta y al anciano en el umbral. No se movió.
-¡Ven aquí! -Dijo el hombre con voz potente.
El peregrino se levantó como hizo la vez anterior, se sacudió de nuevo la ropa, que había ido acumulando tierra durante el tiempo que había estado allí sentado y se acercó a la puerta. Permaneció en silencio.
-¿Cómo te llamas? -preguntó el jardinero.
-Me llaman Muhyiddin Ibn al-Arabi –contestó.
-Yo soy Jadir -dijo el hombre de la puerta al tiempo que se apartaba dejando expedita la entrada.
Muhyiddin se quedó en la compañía del anciano durante cuarenta días y cuarenta noches, aprendiendo el cultivo de las rosas y sus secretos. Cuando se marchó hacia Damasco, el jardinero lo despidió con estas palabras:
-Que Dios te recompense. ¡Recuerda!, tú conocerás al Polo del Tiempo, y harás bien en no revelar su nombre. Que la salvación y la misericordia de Dios sean sobre ti.
Fue un saludo de adiós. Nunca más se volvieron a ver como jardinero y Muhyiddin. Éste siguió su camino y dejó tras de sí el árbol bajo el que se cobijó, aunque nunca dejó de recibir el aliento de esas tierras.
Desde entonces, la puerta del jardín permanece abierta para todo aquel que pueda llevar las cinco cosas que pedía Jadir. Permanecerá abierta hasta el fin de los tiempos.
Muhyiddin pasó por muchos lugares hasta llegar a Damasco, donde plantó uno de los jardines más hermosos de Andalucía. Dicen los que pasan por el Cabo de las Ágatas que, cuando hay tormenta, les llega del mar un perfume de rosas, aquellas que cultivan los andaluces al otro lado del mar Mediterráneo.

Glosario:

Bayyana.- Nombre de la actual Pechina, pueblo de Almería.
Cabo de las Ágatas.- Su nombre fenicio fue "Promontorio de Charidemo", posteriormente se le conoció con el nombre de Cabo de las Ágatas, debido a la gran cantidad de éstas que se encontraban en él. Actualmente se le conoce como Cabo de Gata y está situado en el parque natural de Cabo de Gata-Nijar, Almería.
Jadir.- Llamado "El Verde", por su vestimenta. Aparece en distintas épocas y lugares. Poseedor de una ciencia infusa que, para los sufíes, es el fundamento mismo de la vida iniciática. Posee autoridad y legitimidad para transmitir el manto de la iniciación. Se dice que es guardián de la navegación y protector de los navegantes.
Ibn al-Arabi.- Su nombre personal es Muhyiddin, se traduce como "vivificador de la fe" y es llamado en árabe "el más Grande Maestro". Nació en 1164 en Murcia, por lo que era llamado el murciano o el andaluz. Estudió con la sufi española Fátima B. Waliyya. Fue uno de los españoles más insignes y es creencia que no existe mejor poesía amorosa que la suya ni hubo jamás un sufi de dotes tan excepcionales, así por su espiritualidad como por sus dotes intelectuales. Murió en Damasco y allí está su cuerpo.
Polo del tiempo.- Qutub. Se trata de la supuesta cabeza invisible de todos los sufíes. La palabra significa literalmente el Polo Magnético, la Estrella Polar, el Eje. Traducido a números, suma un total de 111: la unidad repetida tres veces, la triple afirmación de la verdad, que es una unidad. El qutub es responsable directo del bienestar de todo el mundo.
Urs al-Yaman.- Nombre que toma el valle de Pechina cuando Abd ar-Rahman I estableció en la comarca de Urci a los Banu Siray, clan de la tribu de Qudaá, árabes yemeníes con la misión de vigilar y defender la costa.


FIAT LUX
AMONRA CHILE UNA LUZ EN VUESTRO CAMINO…
FELILUXOR
FE Y FELICIDAD EN LA LUZ DE ORO…
A MIS PADRES Y HERMANOS QUE ESTÁN EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA.
POR LA VIDA DE NUESTRO PLANETA TIERRA, NUESTRO HOGAR.
SANTIAGO DE CHILE. JUNIO 2009