¡Eterna y universal fuente de amor, de sabiduría y felicidad!

Naturaleza: tú eres el numen glorioso de la vida, el libro grandioso en el cual está escrita tu historia con caracteres de Forma y Conciencia, y nadie que no esté instruido en tu escuela puede comprenderte. Por esto nos fijamos en Ti, pues en Ti se activa y desenvuelve la inteligencia creadora. En Ti se mueve y eterniza la esencia de la realidad vital, de la que nuestra vida es apenas lampo fugaz.

Tú, Naturaleza, eres la madre y hermana virginal que nos alienta en la vida y nos fija derroteros. Cuánto existe es tu propia hechura;
todo lo existente es modalidad de tu inconmensurable amor, expresado como luz de vida y fuego benefactor y perfectivo que todo lo glorifica.

Todo lo que se venera como supremo en el universo es tu cuerpo, tu forma, que manifiesta la Conciencia que nos inspira.

Nosotros somos viajeros de lo infinito, y en Ti nos encontramos y eternizamos; en Ti encuentra apoyo el débil, sostén el virtuoso, ayuda el modesto, justificación el sincero, aliento el esforzado y fuerza el digno Caballero del Universo.

Lo eres todo y estás en todas partes, pero lo mejor de Ti radica en los Santuarios Secretos del corazón de tus elegidos.
OH, Madre Naturaleza, vive plenamente en mí, y asísteme en mis empeños por depurarme de todo egoísmo, de todos los prejuicios y de todas las vanidades, de modo que, superándome, sea más digno de tu hálito!
Así sea...