Significa literalmente,
decir cosas buenas, en el sentido de:
Pronunciar palabras que hagan el bien.
La verdadera bendición abre por tanto
un canal para hacer descender
sobre la tierra las influencias del Cielo.
Es un acto de magia blanca.
Pero este acto de magia blanca
sólo tiene eficacia si el ser humano que lo realiza
es desinteresado,
puro y dueño de sí mismo.
 

En cuando a aquél que recibe esta bendición,
debe por lo menos permanecer receptivo,
deseoso de mejorar y de trabajar para la luz.
Si estas condiciones no se cumplen,
evidentemente
esta bendición se convierte en un gesto vacío de sentido.
A pesar de esto,
siempre está bien conservar este rito
con la esperanza que un día los seres humanos,
tomando conciencia de lo que representa,
lo convertirán en una palabra y un gesto

Verdaderamente benéficos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov