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Ángel Santo de la Guarda, dulce
compañía, no me desampares ni de
noche ni de día. No me dejes solo
que me perdería. Ni vivir, ni morir
en pecado mortal. Jesús en la vida,
Jesús en la muerte, Jesús para siempre.
Amén.



Ángel de la guarda
Ángel Santo de la guardia,
tesoro del Señor, que del
cielo fuiste enviado para
ser mi guardador. Yo te ruego
Ángel bendito que me libres
y me guardes de los lasos del
Maligno ahora y siempre
Amén

Ángel de la guarda
Ángel de Dios
Bajo cuya custodia me puso el Señor
Con amorosa piedad
A mí que soy vuestro encomendado
Alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme.
Amén.

El Ángel Guardián

El Ángel Guardián
Es verdad, no es un cuento;
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.
Tiene cabellos suaves
que van en la venteada,
ojos dulces y graves
que te sosiegan con una mirada
y matan miedos dando claridad.
(No es un cuento, es verdad.)
El tiene cuerpo, manos y pies de alas
y las seis alas vuelan o resbalan,
las seis te llevan de su aire batido
y lo mismo te llevan de dormido.
Hace más dulce la pulpa madura
que entre tus labios golosos estruja;
rompe a la nuez su taimada envoltura
y es quien te libra de gnomos y brujas.
Es quien te ayuda a que cortes las rosas,
que están sentadas en trampas de espinas,
el que te pasa las aguas mañosas
y el que te sube las cuestas más pinas.

Gabriela Mistral

 

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