ÁGATA

Otra piedra favorable al signo de Géminis. Suministra vigor, simpatía y fertilidad. Antigua­mente, los dueños de ricas haciendas la utilizaban en anillos para tener la certeza de que las cose­chas serían abundantes. El empe­rador romano Augusto la escogió como amuleto, pues creía que era un maravilloso protector contra cualquier enfermedad y epidemia. Reducida a polvo y diluida en vino, provocaba inmunidad con­tra las mordidas de la cobra. Esta piedra se encuentra fácilmente en las tiendas especializadas. Se aconseja llevarla siempre como anillo o dije.

JADE

Esta piedra verde, opaca, trae suerte a los signos de Virgo y Libra. Para los chinos constituye el símbolo de las cinco virtudes cardinales: caridad, modestia, coraje Justicia y sabiduría. Posee radiaciones capaces de devolver la armonía corporal y espiritual. Indicada contra las enfermedades oculares, renales y del aparato digestivo. No es muy difícil encontrar un amuleto dejado con la forma de un Buda, una flor, un animalito o hasta una cruz.

 

PERLA

Es la piedra más sensible a las vibraciones de la Luna; por eso, se adapta armónicamente con los nativos de Cáncer. Constituye un precioso talismán cuando el esposo se la da como presente a su joven esposa, en forma de collar. Siempre y cuando el total de perlas responda a números impares (si están en números pares, presagian lágrimas). La perla conserva la juventud de quien la usa, pues reviste de luminosidad la piel de la mujer. En la antigüedad, los chinos la trituraban para obtener un polvo, que diluido en el té curaba los dolores estomacales; de igual manera, los romanos la emplea­ban para combatir la tristeza. Dos famosos amantes de la historia, Cleopatra y Marco Antonio, hacían derretir perlas en bebidas ácidas para brindar por la felicidad y el amor eterno.

CORAL

Esta piedra se presenta en varios matices que van del rosa­do pálido (casi blanco), hasta el rojo. Según los antiguos, man­tenía la unión de la familia y curaba los dolores reumáticos. En la época del Renacimiento, en Italia, los grandes señores de Florencia teman la certeza de que los protegía contra sus enemigos. Es una piedra fácil de encontrar.

 

AMAZONITA

La amazonita es una piedra de color verde agua claro con partículas moteadas blancas. La roca típicamente se encuentra en los estados de Nueva Inglaterra y Colorado. Se compone de potasio feldespato y es una variedad verde de microlina. El nombre se deriva de piedra amazona, por el Río Amazonas. ¡Aunque se encuentra amazonita en el Brasil, ésta no se encuentra cerca del Río Amazonas!

Es una piedra altamente sagrada y era usada exten­sivamente por los Egipcios antiguos. La amazonita es fría y apaciguadora para su estado mental. Esta piedra es importante para la curación y el crecimiento espiri­tual. Ayuda para alinear los chakras del corazón y del plexo solar. También alinea los cuerpos eterices y men­tales. Como un amplificador de los pensamientos, la amazonita magnífica la conciencia almacenada en estos chakras, especialmente los atributos psicológicos.

Esta piedra grata y calmadora hace que la fuerza de vida actúe más fácilmente como un agente que une y esto penetra al nivel molecular. Es un aumentador de la mayoría de otros remedios vibracionales. En el nivel celular, los procesos del cerebro son estimulados. Todas las corrientes de energía del cuerpo son fortalecidas por la amazonita.

AVENTURINA

La aventurina es una piedra grata de color verde obscuro con una irisación metálica o aspecto estrellado. Es una piedra compacta de cuarzo, compuesta de sílice con algunas impurezas. Se encuentra en la India, la China y el Brasil.

Se dice que trae suerte y aventuras en amor y juegos. Hace que un individuo sea independiente y original. Tiene una fuerza de unión y de curación y es buena para las enfermedades de la piel y mejora la tez. Hace algún tiempo se usó para curar la miopía. Es útil para los cuerpos eterices, emocionales y mentales. La aven­turina tiene energías fuertes de curación y afecta la glán­dula pituitaria. Puede ser usada para la visualización creativa, afinamiento de la personalidad más alta y es buena para los sistemas musculares y nervioso.

La aventurina es una piedra Dueña para los artistas, escritores y todos los que tienen un carácter creativo. Trae prosperidad; las vibraciones verdes atraen dinero.

 

SODALITA

La sodalita es una piedra de azul rico profundo con inclusiones blancas. Se compone de silicato de alu­minio de sodio dórico. Se encuentra mayormente en el Canadá y el Brasil.
Se dice que la sodalita prolonga resistencia física y es usada por los atletas. Se dice que ayuda a crear la armonía dentro del ser interior y a parar conflictos entre la mente consciente y el subconsciente. Es buena para aquellos que son súper sensibles y reactivos, per­mitiendo que una persona cambie de un pensamiento emocional a uno racional. La sodalita ayuda a elimi­nar patrones mentales viejos.

Le ayuda a uno a comprender el carácter de su per­sonalidad en relación con el universo. Despierta el ter­cer ojo que prepara la mente para recibir la luz interior y conocimiento intuitivo. La sodalita es la más densa y la piedra más conectada de las piedras azules pro­fundas y aclara la mente de modo que puede pensar con una percepción mayor.

 

OJO DE GATO

El ojo de gato es una piedra hermosa, marrón-dorada y lustrosa que parece viva debido a su lustre sedoso y tornasolado. Es un cuarzo cristalizado, hecho de sílice. Se encuentra mayormente en África.

La gente ha usado esta piedra a través de los años para desviar el mal de ojo y para ayudar a prevenir enfermedades de los ojos. El ojo de gato le ayuda a la gente a ganar conciencia en sus fallas propias y para pensar más claramente. Esta piedra es útil para un mayor entendimiento espiritual. Ayuda a desarrollar el coraje y la fortaleza interior y le da a uno un sentido de responsabilidad.

El ojo de tigre ayuda a derrotar fuerzas negativas. A causa de su aspecto siempre cambiante al ser vista desde ángulos diferentes, ayuda a la persona que lo usa a llegar a ser "una persona que todo lo ve" capaz de considerar maneras diferentes de observar una situación. Le da a uno la capacidad de llegar a ser más directo, más canalizado en su manera de pensar.