DIAMANTE

Aún hoy, el diamante, también llamado brillante, es consi­derado la piedra más valiosa del mundo. Éste da suerte al primer signo del Zodíaco. Aries, aunque también protege a Leo y Libra. En el antiguo Egipto, los faraones lo sumergían en sus bebidas para purificarlas de eventuales vene­nos. En tiempos de los empe­radores romanos, se afirmaba que un brillante triturado, hecho polvo y diluido en una mezcla de agua y vino, desintoxicaba el hígado y mataba cualquier tipo de microbio. Espiritualmente, alejaba los temores. La historia relata que muchos guerreros romanos utilizaban esta piedra como talismán para enfrentar al enemigo con más coraje. Hoy en día, se argumenta que éste infun­de serenidad y equilibrio. Como prácticamente es inasequible para mucha gente a causa de su elevado precio, se puede reem­plazar por el cristal de roca, que de igual forma es blanco, transparente y posee cualidades similares a las del diamante

 

ESMERALDA

La esmeralda es la piedra que trae felicidad a los nativos de los signos de Tauro, Cáncer y Sagitario. Tiene la propiedad de cal­mar los nervios y los dolores hepáticos, además de ayudar a solucionar conflictos amorosos. En la antigua Roma, se afirmaba que la piedra se tornaba más clara cuando la pareja de la persona que la utilizaba no era fiel. Nerón, que sufría de miopía, observaba las luchas de los gladiadores a través de un lente de esmeralda. Plinio, el Viejo, famoso naturalista de aquella época, la recomendaba para quien tuviera problemas en la vista. Ciertos grupos indígenas hoy es­tán convencidos que esta piedra agudiza la memoria y la intuición. La turmalina puede sustituir a la esmeralda, pues al parecer posee las mismas cualidades.

 

ZAFIRO

Esta piedra azul índigo protege a los nativos de Sagitario y Piséis. Se relaciona con Júpiter, el dios de los dioses en la mitología grie­ga. Tiene el poder de devolver la confianza en la vida, la alegría y el buen sentido. Actúa positi­vamente sobre el hígado, los pul­mones y las arterias. Según los antiguos, el zafiro poseía la facultad de inspirar sentimientos espirituales elevados. El berilio azul posee cualidades similares.

 

RUBÍ

Esta es la piedra del Sol, por consiguiente favorece al signo de Leo, Cáncer y Capricornio. Su color rojo púrpura simboliza la fuerza vital y la pasión amorosa. Por ello, los caldeos la consideraban el talismán de las amantes y de los guerreros. Según una creencia popular que perdura hasta hoy, el rubí pierde su brillo si la persona que lo usa está amenazada por alguna enferme­dad. En Birmania, lo? médicos lo 'recetan' a quien necesite recu­perarse de cualquier tipo de dolencia- Esta piedra puede susti­tuirse por el granate o la rubelita.

 

AMATISTA

La amatista posee muchos matices: puede ser de un morado profundo o dar un tono lila, bastante claro. Se constituye en el mejor talismán para los nativos de Acuario, Aries y Piséis. Sus valores espirituales funcionan únicamente cuando quien la utiliza alcanza un cierto grado de madurez interior, ya que puede ser dañina a quien se deje arrastrar por el egoísmo y la mez­quindad. Esta piedra, empleada por cardenales y obispos de la Iglesia católica, además de aumentar el sentido místico, anula las perturbaciones menta­les y evita la embriaguez: los antiguos bebían en vasos de ama­tista para que el alcohol no se les subiera a la cabeza. Se encuentra con facilidad en todo el mundo y su precio no es exagerado. Es considerada la piedra de los po­deres síquicos. Sus vibraciones son tan positivas y benéficas que, con , facilidad, nos apartan de las influencias negativas. Tiene la virtud de proteger del mal de ojo y de la brujería, y de evitarles a las personas los accidentes y las desgracias, así como de romper los malos hábitos. Se conoce de amatistas que han pali­decido frente a un enemigo de su dueño. Es utilizada en la cura de las jaquecas cuando se frota y se pone caliente sobre las sienes. Es consi­derada la gema de la sabiduría, que abre el entendimiento y el psiquismo. Es también la piedra de la dignidad eclesiástica, hasta los arzobispos la utilizaron como un conductor de energía positiva entre el hombre y la divinidad. Se asegura que, coloca­da debajo de la almohada, evita el insomnio, ayudándonos a dormir placenteramente, promoviendo los sueños proféticos.

ÓPALO

Ternura y perdón. Estas son las dos más bonitas cualidades de esta piedra, que combina con Tauro y Libra. También puede traer suerte a todos los demás signos zodiacales por que abriga, abriga los colores del arco iris. Según los místicos indios, el ópalo estimula la mente y cura cualquier perturbación de la vista. Se afirma que acentúa el talento de los artistas y la memoria de los estudiantes. Sus colores se hacen más fuertes con el calor y más tenues con el frío. Su uso es muy difundido y por ello es fácil de conseguir.

TOPACIO

Esta es la piedra de Escorpión. Su color varía del amarillo al café. Favorece las iniciativas en el campo económico y social, atra­yendo riqueza y protección contra pérdidas o robos. La medicina antigua afirmaba que sus fuertes vibraciones magnéticas detienen hemorragias. Como talismán debe montarse en oro y llevarlo al lado izquierdo, como pulsera o anillo. Esta piedra se encuentra con facilidad en el mercado.

TURQUESA

Esta bellísima joya opaca, azul como el cielo -adorada por los antiguos egipcios y los aztecas-, beneficia a los nativos de Tauro, Virgo y Sagitario. Se cree que cambia de color según el grado de humedad del ambiente o del estado de salud de quien la posea. Se le atribuyen virtudes místicas y, en el Medio Oriente, se utiliza contra el mal de ojo, la melancolía y las depresiones síquicas. Los caballeros de la Edad Media la empleaban sobre el pecho para vencer en los torneos. Esta piedra puede adquirirse sin dificultades y su precio no es muy elevado (siempre y cuando no sea de un tamaño exagerado).

 

JASPE

Esta es la piedra de Marte, regente de Aries y Escorpión. Según los místicos, sus manchas rojas representan la sangre de las heridas de Cristo. A causa del óxido que contiene, puede ayudar a cicatrizar cualquier tipo de herida. El gran anatomista Galeno la utilizaba para curar a los enfermos, y los astrónomos, después de moldearla, la emplea­ban como filtro para observar los eclipses solares. Actualmente, esta piedra está muy difundida y no es raro encontrarla también en algunas tiendas de anti­güedades.

AGUAMARINA

Esta piedra, con infinidad de matices azules, es benéfica para Géminis, y también Piséis, pues según la mitología se encontraba en el palacio del dios Neptuno, que vivía en el fondo del mar. El papa Julio II la utilizaba siempre para recibir los flujos benéficos de sus contemplaciones místicas. Se cree que tiene poderes contra los dolores de garganta, de dien­tes, inflamaciones del sistema digestivo, y particularmente sobre el hígado. Si el esposo la regala a su mujer, asegura total fidelidad por el resto de la vida. La aguamarina puede adquirirse, según el tamaño, a precios muy económicos.