Manifiesto del Club de Budapest

Adoptado el 26 de Octubre de 1996.

Sobre el espíritu de la conciencia planetaria.

“El que tiene oído, oiga...”
Apocalipsis 3:6


Una nueva forma de pensar se ha vuelto la condición necesaria para vivir y actuar con responsabilidad. Evolucionar hacia ella significa procurar la creatividad en toda la gente, en todo el mundo. La creatividad no es una herencia genética sino cultural de todos los seres humanos. La cultura y la sociedad cambian rápidamente, mientras que los genes cambian lentamente: no más de la mitad del uno por ciento de la herencia genética humana es posible que cambie en todo un siglo. Por lo tanto, la mayor parte de nuestro genes provienen de la Edad de Piedra o de antes. Nos pueden ayudar a vivir en las selvas de la naturaleza pero no en las selvas de la civilización. Los ambientes actuales económico, social y tecnológico son nuestra propia creación, y solo la creatividad de nuestras mentes – nuestra cultura, espíritu y conciencia - puede ayudarnos a lidiar con ellos. La genuina creatividad no se mantiene paralizada cuando se encara con problemas inusuales e inesperados, se confronta con ellos abiertamente y sin prejuicios. Cultivarla es la condición previa para encontrar nuestro camino hacia una sociedad global interconectada, en la cual los individuos, las empresas, los estados y la familia completa de gentes y naciones puedan vivir juntos, en paz, cooperativamente y para el beneficio mutuo.

Un llamado a la responsabilidad.

En el transcurso del siglo XX, la gente en muchas partes del mundo se ha vuelto consciente de sus derechos y de las múltiples y persistentes violaciones de los mismos. Este desarrollo es importante, pero en sí mismo no es suficiente. En los restantes años de este siglo debemos también volvernos conscientes del factor sin el cual no pueden ponerse efectivamente a salvo ni los derechos ni otros valores: nuestras responsabilidades individuales y colectivas. Lo más posible es que no lleguemos a convertirnos en una familia humana pacífica y cooperativa a menos que seamos actores responsables en todo lo social, económico, político y cultural.

Los seres humanos necesitamos mas que alimentos, agua, y vivienda; mas aún que trabajo bien remunerado, auto estima y aceptación social. También necesitamos algo por lo cual vivir: un ideal que debemos lograr, una responsabilidad que debemos aceptar. Puesto que reconocemos las consecuencias de nuestras acciones, podemos y debemos responsabilizarnos de ellas. Tal responsabilidad va mas profundo de lo que muchos de nosotros lo podríamos pensar. En el mundo actual toda la gente, sin importar donde vive y que hace, es responsable de sus acciones como:

• individuos particulares;
• ciudadanos de un país;
• colaboradores en los negocios y en la economía;
• miembros de la comunidad humana; y
• personas provistas de mente y conciencia.

Como individuos, somos responsables de perseguir nuestros intereses en armonía con, y no a expensas de, los intereses y el bienestar de los demás. Somos responsables de condenar y odiar cualquier forma de privar la vida y de ejercer la brutalidad, somos responsables de no traer al mundo más niños de los que verdaderamente necesitamos y podemos atender. Y de respetar el derecho a la vida, al desarrollo, y al mismo trato y dignidad para todos los niños, las mujeres y los hombres que habitan la Tierra.

Como ciudadanos de nuestro país, somos responsables de exigir a nuestros líderes que lleven a la forja las espadas para convertirlas en arados y que se relacionen con otras naciones en forma pacífica y con espíritu de cooperación. Que reconozcan las aspiraciones legítimas de todas las comunidades en la familia humana; y que no abusen del poder soberano manipulando a la gente y al ambiente para fines inmediatos y egoístas.

Como colaboradores en los negocios y actores en la economía, somos responsables de asegurar que los objetivos corporativos no se centren exclusivamente en las ganancias y el crecimiento, sino que incluyan la preocupación de que los productos y servicios respondan a las necesidades y demandas humanas sin hacer daño a la gente o al ambiente. Que no sirvan a fines destructivos o diseños perversos. Y que respeten el derecho de todos los emprendedores y todas las empresas de competir honestamente en un mercado global.

Como miembros de la comunidad humana, es nuestra responsabilidad adoptar una cultura de no-violencia, solidaridad, igualdad económica, política y social, promoviendo el entendimiento mutuo y el respeto entre la gente y entre las naciones, sean o no como nosotros.. Demandar que la gente en todas partes tenga facultación para responder a los retos que encara con los recursos materiales y espirituales que requiere esta tarea sin precedente.

Como personas provistas de mente y conciencia, nuestra responsabilidad es procurar la comprensión y la apreciación por la excelencia del espíritu humano en todas sus manifestaciones., Y por inspirar asombro y maravillarse ante un cosmos que engendró la vida y la conciencia y que mantiene la posibilidad de una evolución continua hacia niveles aún mayores de penetración, entendimiento, amor y compasión.



Un llamado a la conciencia planetaria

En la mayor parte del mundo, el potencial real de los seres humanos esta tristemente subdesarrollado. La forma en que los niños son atendidos hace que disminuyan sus facultades para aprender y para ser creativos. La forma en que los jóvenes experimentan la lucha por la sobrevivencia material les genera frustración y resentimiento. En los adultos les conduce a una variedad de comportamientos compensatorios, adictivos y compulsivos. El resultado es la persistencia de la opresión política y social, la lucha económica, la intolerancia cultural, y la falta de respeto al medio ambiente. Para eliminar los males y las frustraciones sociales y económicas, se requiere de un considerable desarrollo socio-económico, que no es posible sin mejor educación, información y comunicación. Estas, sin embargo, son obstruidas por la ausencia de desarrollo socio-económico, creándose así un círculo vicioso: el subdesarrollo genera frustración, y la frustración da lugar a comportamientos defectuosos que obstruyen el desarrollo. Este círculo debe ser roto en donde existe la mayor flexibilidad, que es en el desarrollo del espíritu y la conciencia de los seres humanos.

El logro de este objetivo no descarta la necesidad del desarrollo socio-económico con todos sus recursos financieros y técnicos, sino que genera una misión paralela en el campo espiritual. A menos que el espíritu de la gente evolucione a una dimensión planetaria, los procesos que tensionan el sistema sociedad global/naturaleza se intensificarán y crearán una onda de choque que pondrá en peligro toda la transición hacia una sociedad global pacífica y cooperativa. Esto sería un descalabro para la humanidad y un peligro para todos. Evolucionar el espíritu y la conciencia de la humanidad es la primera causa vital compartida por la totalidad de la familia humana.

En nuestro mundo la estabilidad estática es una ilusión; la única permanencia es el cambio sustentable y la transformación. Existe una constante necesidad de guiar la evolución de nuestras sociedades para evitar fracturas y dirigir el progreso hacia un mundo en donde toda la gente pueda vivir en paz, con libertad y dignidad. Esta guía no proviene de los maestros o de las escuelas, tampoco de los líderes políticos o de negocios, aunque su empeño y participación son importantes. Esencial y crucialmente, viene del interior mismo de cada persona sea hombre o mujer. Un individuo dotado de conciencia planetaria, reconoce su papel en el proceso evolutivo y actúa responsablemente a la luz de su percepción. Cada uno de nosotros debe empezar con uno mismo buscando que su conciencia evolucione hacia la dimensión planetaria. Sólo así seremos agentes efectivos y responsables del cambio y transformación de nuestra sociedad.

Conciencia planetaria es el conocimiento y la percepción de la interdependencia vital y la unidad esencial de la humanidad, y la adopción consciente de la ética y el ethos que esto encierra. Su evolución es el imperativo básico para la sobrevivencia humana sobre este planeta.

N.B. Traducido al español con la autorización de Ervin Laszlo


POR UNA HUMANIDAD EN QUE BROTEN NUESTRAS SEMILLAS FÉRTILES PARA EL FLORECIMIENTO DE LA SANTA LUZ INEFABLE EN TODOS LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES…
QUE SE DESPIERTE LA CONCIENCIA POR LA VIDA PLANETARIA,
EVITEMOS Y AYUDEMOS UNIDOS EN EL DESPERTAR DE LAS CONCIENCIAS, POR UN MEJOR HABITAT PARA NOSOTROS Y LOS QUE SIGUEN, LA RESPONSABILIDAD ES DE TODOS…
POR NUESTRO HOGAR, NUESTRO PLANETA TIERRA.
A MIS PADRES Y HERMANOS

QUE ESTÁN EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA.

AMONRA CHILE
UNA LUZ EN VUESTRO CAMINO…
FELILUXOR
FE Y FELICIDAD EN LA LUZ DE ORO…