Como parte de las enseñanzas tradicionales mágicas, los elementos son considerados como emanaciones de la única fuente de energía que ha creado el universo, conocida por la palabra sánscrita Akasha.
Cada uno de estos cuatro elementos (Tierra, Aire, Fuego, Agua) posee sus propias energías, las cuales son utilizadas por la magia. Estos aromas nacen de la intuición y podemos crear nuevas correspondencias, si las que usamos no nos dicen nada. ¡Adelante, todas son válidas!

 

 
 Tierra
 
Necesidad mágica: Dinero, negocios, conservación, objetos materiales, ecología, prosperidad y empleo.

Aromas: Ciprés, Madreselva, Lila, Mimosa, Liquen de roble, Pachulí, Haba tonca, Tulipán, Guisante de olor, Vetíver, Madreselva, Magnolia y Verbena

 

Aire
 
Necesidades mágicas: Razón, viajes, movimiento, intelecto, comunicación, enseñanza, libertad y superación de las adicciones.

Aromas: Alcaravea, Hinojo, Apio, Hierba de Santa María, Eneldo, Eucalipto, Lavándula, Mejorana, Niaoulí, Perejil, Menta, Salvia, Anís, Benjuí, Espliego, Hierba de Limón y Pino.

 

Fuego

 
Necesidad mágica: Sexo, romper con los hábitos, purificación, protección, agresividad, salud, superar las enfermedades y fuerza.

Aromas: Albahaca, Clavo, Clavel, Retama, Laurel Cilantro, Olíbano, Comino, Lengua de ciervo, Jengibre Naranja, Ajo, Romero, Apio, Azafrán y Enebro

 

Agua

 
Necesidad mágica: Espiritualidad, amistad, purificación, matrimonio, conciencia psíquica, belleza, meditación, curación, espiritualidad y amor.

Aromas: Manzana, Geranio, Manzanilla, Alcanfor Cardamomo, Gardenia, Jazmín, Limón, Azucena, Mirra Magnolia, Tomillo, Vainilla, Aquilea, Aloe, Eucalipto e Ylang-Ylang.